Medioambiente

1. Introducción al impacto global generado por la industria ganadera

Al hablar de “sustentabilidad”, o del “cuidado del medioambiente”, es normal que lo primero en lo que pensemos sea reciclar basura, andar más en bicicleta, utilizar menos plástico y cosas por el estilo, y ¿por qué será?, posiblemente porque ésta sea la educación que recibimos en base a como cuidar el medioambiente y no es muy común que se nos hable de reducir el consumo de animales como una estrategia para disminuir nuestra huella de carbono; de hecho, lamentablemente dejar de comer carne aún sigue siendo visto, por muchos, como una opción “extraña” y totalmente “innecesaria”, sin embargo, la Ganadería es, en la actualidad, el peor enemigo de nuestra sustentabilidad, tal como se explicará a continuación.

Las evidencias científicas, demuestran que la ganadería es por lejos, la actividad económica que más recursos naturales consume; es decir, ninguna otra actividad humana genera tanta destrucción como la ganadería, atacando de forma masiva y transversal, distintos tipos de recursos naturales al mismo tiempo.

La ganadería es:

1. La principal causa mundial de deforestación.
Deforesta más que toda la industria de la madera, el papel y la agricultura para alimentación humana. (Ver más en Deforestación)
2. La principal causa mundial de extinción de especies animales y vegetales.
Es mucho peor que la caza indiscriminada de rinocerontes, elefantes, ballenas, etc… De hecho, actualmente es considerada la causa de extinción más acelerada en toda la historia del planeta. (Ver más en Extinción de Especies)
3. La actividad humana que más agua dulce desperdicia en el mundo.
Gasta más agua que toda la industria química, del plástico y de tratamiento de residuos. (Ver más en Pérdida de Agua)
4. La segunda mayor industria de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).
De hecho, produce muchos más de estos gases que todo el sector del transporte mundial sumado. En otras palabras, todos los automóviles del mundo + todos los barcos + todos los helicópteros + todos los aviones, no logran generar tantos gases contaminantes como la actividad ganadera. (Ver más en Emanación de Gases de Efecto Invernadero)
5. La principal causa mundial de reaparición de enfermedades que se creían controladas.
Es tanto el abuso de la utilización de antibióticos en la ganadería, que muchas de las bacterias que generan enfermedades en nosotros, ya se han vuelto resistentes a estos medicamentos, es decir, al aplicarnos estos medicamentos, no desaparece la enfermedad que nos aqueja. Por lo cual, algunas enfermedades que creíamos “desaparecidas” o “controladas”, han vuelto a cobrar fuerza en el último tiempo. (Ver más en Reaparición de Enfermedades que se Creían Controladas)
Todo esto, va en camino directo a empeorar aún más, debido a que se proyecta que, debido al constante crecimiento de la población mundial, para el año 2050 la demanda de carne y leche aumentaran en un 73% y 58% respectivamente, si es que no cambiamos nuestros hábitos alimenticios (FAO, 2013). Éste aumento, perjudicaría de forma muchísimo más grave aún, el bienestar de nuestros recursos naturales.

2. ¿Por qué genera tanto daño la Ganadería?

Básicamente se debe a dos motivos: el primero es la excesiva cantidad de ganado que actualmente hay en el mundo, y el segundo, la excesiva producción de alimento para alimentar a toda esa gran cantidad de ganado.

Excesiva cantidad de ganado en el mundo

Anualmente se crían aproximadamente 10 animales de ganado, por cada ser humano que habita el planeta. Dentro de estos animales de “ganadería”, no sólo se incluyen vacas, sino también cerdos, pollos, cabras, ovejas, conejos, etc.
Mientas que el número total de cabezas de ganado en el planeta, suma un total de 70.000 millones de individuos, es decir, aproximadamente 10 veces la población mundial de humanos. (Sullivan et al, 2017).
El conteo oficial de humanos en el planeta, indica que, hasta la fecha (Diciembre 2018) sumamos un total aproximado de 7.600 millones de seres humanos. http://www.worldometers.info/world-population/
Evidentemente, la cantidad de alimentos vegetales que consumen todos estos animales, es mucho mayor a la que necesitaríamos consumir nosotros, llevando una dieta vegetariana, y precisamente en este punto recae la segunda parte de esta problemática: el terreno utilizado para producir alimento destinado al ganado.

Excesiva producción de alimento para el ganado

Para comprender de mejor manera las dimensiones de la cantidad de terrenos destinados a producir alimento para animales de ganado, y cómo es que esta situación genera tanta destrucción en nuestros recursos naturales, es fundamental comprender los siguientes dos puntos:

Los animales de ganado no se alimentan de forma “natural”

Hasta el año 2006, aun el 8% de la producción mundial de animales de ganado, pertenecía a la llamada “ganadería extensiva”, en donde los animales se alimentaban principalmente a partir de los vegetales que crecían en los mismos terrenos en donde eran criados, comían bajo la luz del sol y en condiciones de relativa libertad (FAO, 2009).
Sin embargo, para alimentar a todo el 92% restante de los animales de ganado del planeta, era necesario producir el alimento en terrenos distintos, destinados exclusivamente para este propósito: cultivar alimento para ganado. Ésta es la raíz del problema.

  En la “Ganadería Intensiva” (los animales están encerrados y, en el peor de los casos, privados total o parcialmente de movilidad) el alimento proviene principalmente de soja, avena y maíz procesados en forma de “piensos” o “pellets”, lo cual permite que los animales crezcan más rápido (Koneswaran & Nierenberg, 2008; Horrigan et al., 2002), con los consecuentes problemas digestivos que esto conlleva en ellos (Smith, 1998), debido a que sus estómagos no están adaptados para soportar adecuadamente este tipo de alimentación.

  Esta forma de alimentación procesada, permite que los criadores de animales, ahorren dinero en el proceso de crecimiento y engorda de los mismos.
Debido a este motivo de “ahorro económico”, es que hasta el año 2006, el 45% del total de la carne, huevos y lácteos, venían de la industria puramente intensiva, un 46% trabajaba un sistema mixto y sólo un 8%, correspondía a la cría extensiva (FAO, 2009).

Producimos más alimento para animales de ganado que para humanos

Cómo se explicó en el punto anterior, los animales de ganado son muchos más que los humanos y más del 92% de todos estos animales, se alimentan mediante piensos elaborados principalmente a partir de soja, maíz y avena.
Por este motivo, la cantidad de vegetales que debemos producir para alimentar al ganado, es muchísimo mayor que la cantidad de vegetales que necesitaríamos producir si dejáramos de comer carnes, huevos y lácteos.

Recursos para la producción de alimentos de origen animal

La producción de carnes, lácteos y huevos implica un gran derroche de recursos. en promedio, se necesitan en torno a 10 Kg de granos, para alimentar a los animales y producir solamente 1 Kg de algún producto de origen animal. (Reijnders & Soret, 2003). Veamos el detalle por especie a continuación.
Producto ganadero Kg de granos para producir
1kg de producto ganadero
Carne de vaca 13
Huevos 11
Carne de cerdo 5.9
Pavo 3.8
Pollo 2.3
Todos los nutrientes que obtenemos a partir del consumo de carnes, huevos y lácteos, podemos obtenerlos también a partir del consumo de alimentos de origen vegetal (legumbres, cereales, frutas, semillas, frutos secos, verduras y todo tipo de alimento elaborado a partir de éstos).
Por lo tanto, no existe ninguna necesidad de generar el desperdicio de recursos evidenciado en la tabla anterior, porque simplemente no es necesario producir carnes, huevos y lácteos, debido a que no es necesario comer dichos alimentos de origen animal.
Ya no es necesario destinar 13 Kg de granos, para alimentar a una vaca y obtener de ese proceso, tan solo 1 Kg de carne. Sabemos que si reemplazamos esa carne por 1 Kg de legumbres, por ejemplo, obtenemos la misma cantidad de proteínas, más hierro, más calcio e igual o mayor cantidad de zinc que con las carnes.
Haciendo este cambio de carnes por legumbres, nos aseguramos una mejor ingesta de nutrientes en el organismo y además ahorramos la producción de los 12 Kg de vegetales restantes que son necesarios para producir el Kg de carne. (producir 1 Kg de legumbres, implica utilizar 7 veces menos terrenos y 10 veces menos agua que producir 1 Kg de carne, tal como se explicará más adelante).

3. Soluciones a esta problemática

Intentos fallidos para mejorar esta problemática medioambiental

Con el objetivo de no eliminar las practicas ganaderas, los criadores de ganado han aumentado la digestibilidad de los animales con tratamientos de urea, secado, trituración y peletización del alimento; se ha complementado la dieta con subproductos y concentrados; y se ha intentado mejorar la sanidad de los animales para mantener mayores márgenes de higiene y disminuir la mortalidad; todo esto con el objetivo de lograr una crianza de ganado más “limpia”, que genere menos gases de efecto invernadero, que requiera de un menor tratamiento de antibióticos, menor desperdicio de agua, etc… Sin embargo, han sido sólo intentos fallidos, pues no han logrado mejorías estadísticamente significativas (FAO, 2013; UNEP, 2015).

Reducir el consumo de productos de origen animal

Son varias las organizaciones y estudios que han dejado en claro que la gravedad de los daños ecológicos que genera la ganadería es realmente preocupante. Tal como se explicará a continuación, cambiar nuestros hábitos alimenticios ha demostrado ser la única forma realmente eficiente de detener el actual impacto que estamos generando a causa de la producción de carnes, huevos y lácteos.
En otras palabras, no hay nada que podamos hacer como individuos, que nos permita cuidar de forma realmente significativa, y al mismo tiempo, el agua, los bosques, la biodiversidad y la calidad del aire de nuestro planeta, así como evitar que sigan reapareciendo enfermedades que creíamos parte del pasado, como adoptar un estilo de alimentación basado en productos de origen vegetal, excluyendo carnes huevos y lácteos de nuestro menú.

La propuesta de la Organización de las Naciones Unidas

En el año 2010, la ONU (Organización de las Naciones Unidas) había publicado un reporte mediante el cual declaraba que la única forma de reducir de manera significativa el impacto medioambiental que nosotros mismos hemos provocado en el planeta, es haciendo un cambio sustancial en nuestra dieta actual, tal como se muestra en la siguiente cita textual (Página 82 del informe original):

Se espera que el impacto medioambiental, debido a la agricultura, aumente sustancialmente debido al crecimiento de la población que consume productos animales. (…) Una disminución sustancial de este impacto solo sería posible con un sustancial cambio en la dieta, alejándose del consumo de productos derivados de animales

UNEP, 2010

El llamado de atención de la FAO

En el año 2006, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), hizo una publicación que más tarde tradujo al español, llamada “La larga sombra del ganado” (FAO, 2009), en donde se explicaba la gran problemática de pérdida de agua y deforestación que genera la actividad ganadera.

Más tarde, en el año 2013, la FAO vuelve a hacer una publicación relacionada con la ganadería, esta vez llamada “Enfrentando el cambio climático a través de la Ganadería”, en donde se refiere a la contaminación que esta actividad genera a nivel de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Nada beneficiaría más a nuestros recursos naturales que un cambio de alimentación

Hay varios estudios que demuestran que no hay ninguna otra estrategia que sea tan eficiente para el cuidado de nuestra agua, bosques, biodiversidad y calidad del aire, como optar por un estilo de alimentación que excluya principalmente las carnes y en segundo lugar huevos y lácteos (Machovina et al., 2015; Eshel & Martin, 2006; 2009; Rosi et al., 2017).

4. Detalles del impacto

A continuación, se muestran los motivos y evidencias a partir de los cuales se puede concluir que la ganadería es actualmente la principal causa mundial de deforestación, extinción de especies vegetales y animales, desperdicio de agua dulce, reaparición de enfermedades que se creían controladas y una de las industrias que más gases de efecto invernadero libera a la atmósfera.

Deforestación

La producción de alimentos para el ganado, es la principal causa de deforestación indiscutida a nivel mundial (Machovina et al., 2015); y la clave para poder solucionar este problema, radica fundamentalmente en reducir drásticamente el consumo de alimentos de origen animal.
Para conseguir un terreno en donde se puedan cultivar la soja, maíz, avena, arroz y en general, los vegetales utilizados para elaborar el pienso con los que son alimentados los animales de ganadería (vacas, aves de corral, cerdos, ovejas, etc…), es necesario primero deforestar los bosques (haciendo desaparecer así, la vida animal y vegetal previamente existente en el terreno), para luego sembrar la especie vegetal que se desee producir.
Por lo tanto, es necesario deforestar para poder generar alimento destinado al ganado (Machovina et al., 2015). También es necesario deforestar para poder producir los vegetales que los seres humanos comemos a diario, pero como se explicará a continuación, la deforestación necesaria para producir nuestro alimento de origen vegetal, es mucho menor que la deforestación necesaria para alimentar al ganado, y en consecuencia, la cantidad de deforestación que se requiere para sobrellevar una alimentación que incluya carnes, huevos y lácteos, es sustancialmente mayor que la deforestación necesaria para mantener una alimentación basada en cereales, legumbres, frutas, frutos secos y semillas.
La FAO, en el año 2009, había establecido que la agricultura (producción de alimentos vegetales) es por lejos la principal causa de deforestación en el mundo. Sin embargo, el 70% de estos terrenos utilizados para producir alimentos vegetales en el planeta, se destina a la alimentación de ganado (FAO, 2009). En consecuencia, no es la “agricultura” por si sola la principal causante de deforestación en el mundo, sino la “agricultura destinada a la alimentación de ganado”.
Otro dato impactante, es que la agricultura para alimentación de ganado es responsable del 90% de la deforestación de amazonas, selva tropical que para el año 2003, ya contaba con el 70% de sus terrenos deforestados (Margulis ,2003).
A nivel comparativo, un estudio realizado por varias asociaciones internacionales de la salud y la nutrición (entre las que destacan Food Forum, Institute of Medicine y Food and Nutrition Board, entre otras), nos muestra que 100 g del alimento vegetal que más espacio necesita para ser producido, requiere menos de la cuarta parte del terreno total que se necesita para producir 100 g de carne de vaca (Food Forum et al., 2014), tal como se muestra en el siguiente gráfico.

Promedio mundial de utilización de tierras (en metros cuadrados) para producir 100 g de distintos productos, basado en las categorías de alimentos establecidas por la FAO. (Traducción del gráfico original publicada por Food Forum et al. (2014), construido en base los resultados no publicados obtenidos por Cassidy et al. (2013), mediante análisis satelitales y censos).

Por lo tanto, no es muy útil para el cuidado de los bosques, que una persona dedique 4 u 8 semanas a reforestar algún sector en particular, si mantiene un consumo habitual de carne, pues por cada Kg de carne que consuma, estará deforestando indirectamente 17,7 metros cuadrados de bosque.

Extinción de Especies

Las grandes extensiones de terreno que se necesita desforestar para poder producir alimento para el ganado, son también la principal causa de extinción de especies a nivel mundial, considerando animales y vegetales a nivel marino y terrestre (Machovina et al., 2015). La clave para poder solucionar este problema, radica fundamentalmente en reducir drásticamente el consumo de alimentos de origen animal.
Tan grave es el problema de extinción de especies actual, que los expertos definen esta época como un periodo de “Aniquilación Biológica” (Ceballos et al., 2017), debido a que estamos viviendo la sexta era más grande de extinción de especies en el planeta, y ésta, a diferencia de las cinco anteriores, se está desarrollando a escalas mucho más aceleradas.
Ésta no es una situación reciente, pues ya en el año 2005, La Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (EM, 2005), estimó que las especies estaban desapareciendo a un ritmo de entre 100 y 1000 veces superior a las tasas registradas en cualquier otro punto de la historia del planeta.

Especies Marinas

En la actualidad, sólo un 7% de las especies marinas se encuentra subexplotadas (es decir, no corren peligro de extinción). Sin embargo, un 33,1% se encuentran totalmente sobreexplotadas (es decir, han sido puestas en peligro de extinción debido a que se les ha explotado a niveles biológicamente insostenibles), mientras que un 59,9%, se encuentran plenamente explotadas o “explotadas a un nivel de sostenibilidad máximo” (es decir, están en el nivel de explotación en donde aún no corren peligro de extinción, superando este umbral, entrarían en la categoría de “sobreexplotadas”) (FAO, 2018).

Derroche de agua

La Ganadería, es la principal causa de escasez de agua a nivel mundial. Esto se debe a que la agricultura utiliza actualmente el 70% del agua dulce total disponible a nivel mundial (UNEP, 2010), pero tal como se mencionó en la sección anterior, el 70% de la producción agrícola mundial, se destina a la alimentación de ganado (FAO, 2009).

Es decir, las grandes extensiones de terreno que se necesita regar para poder producir alimento destinado al ganado, son también la principal causa de desperdicio de agua dulce en el planeta.
Esto se debe fundamentalmente a que la gran mayoría de los terrenos de producción, son regados con agua dulce, la cual no se puede volver a utilizar con este fin, pues luego de utilizarse para regar, queda contaminada con químicos que arrastra desde los terrenos de cultivo, tales como sales inorgánicas, nutrientes que permiten la eutrofización (proliferación de algas), metales pesados de la materia orgánica, detergentes, pesticida, etc…, (Winpenny et al., 2013)
Sólo el 15% de los terrenos productores de vegetales, son regados con aguas de lluvias, también llamadas “aguas de secano”; mientras que un 10% de las aguas de regadío, proviene desde las urbes (Winpenny et al., 2013).
Es decir, el agua de regadío agrícola, sólo se puede volver a utilizar como agua de arrastre de residuos urbanos o tareas similares, pero volver a utilizarla para regadío, implicaría someter a los cultivos a altas tazas de contaminación que perjudicarían directamente nuestra salud.

Por este motivo, es muchísima más la cantidad de agua que se pierde en los procesos de producción de alimento destinado al ganado, que el agua que se pierde al regar los terrenos productores de alimento para el humano, debido a que, tal como se explicó en el punto “Deforestación”, son muchísimo más grandes los terrenos destinados a producir alimento para ganado que los destinados para producir alimento directo para el humano.

A nivel comparativo entre los alimentos de origen vegetal y los de origen animal, los investigadores Mekonnen y Hoekstra desarrollaron, entre los años 2010 y 2012, varios estudios de huella hídrica que se pueden descargar desde el sitio http://waterfootprint.org/. Algunos de los resultados obtenidos en esos estudios, mostrados gráficamente a continuación.

Huella hídrica Verde

Aprovechamiento del agua de lluvia almacenada en el suelo.

Huella hídrica Azul

Agua extraída de fuentes superficiales y/o subterráneas que no retorna al sistema.

Huella hídrica Gris

Volumen teórico de agua dulce requerida para asimilar la carga contaminante de un vertimiento.

¿Qué tan grave es la escasez de agua en el mundo?

En la actualidad, en torno al 53% de la población humana enfrentan una severa situación de escasez de agua al menos 1 de los 12 meses del año; mientras que en torno a un 20% de la población humana, enfrentan este grave problema durante todo el año (Mekonnen & Hoekstra, 2016).
La proyección de esta situación, es que, dentro de los próximos 50 años, más del 40% de la población mundial vivirá en países que enfrenten un déficit hídrico o escasez de agua, a causa de la creciente competencia entre los usos agrícolas y urbanos por el agua dulce de alta calidad (Winpenny et al, 2013b).
Una solución sustancial y evidente a esta problemática, es eliminar el principal impulsor de la actual sobreexplotación del agua dulce. La Ganadería.

Emanación de Gases de Efecto Invernadero

La ganadería libera a la atmósfera el 18% del total de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) producidos por el humano; esto es más que el total emanado por la suma total de todos los transportes terrestres, aéreos y marinos del planeta (FAO, 2013).

Esta gran producción de GEI, se debe, principalmente, a que la alimentación de los más de 70 mil millones de animales de ganadería que año a año se producen para el consumo humano (Sullivan et al, 2017), genera en ellos el doble de la producción de metano desde sus intestinos (llamada “fermentación entérica), con respecto a lo que producirían si es que se alimentaran de forma “natural” (U.S. EPA, 1998).
Recordemos que, de todos esos animales, más del 92% pertenecen a la llamada “Ganadería Intensiva” (FAO, 2009), en donde se les alimenta a partir de “piensos” elaborados con soja, maíz y avena principalmente, con lo cual se favorece la producción de fermentaciones insanas en sus intestinos (Koneswaran & Nierenberg, 2008; Horrigan et al., 2002), facilitando así, el desarrollo de enfermedades intestinales y el aumento ya mencionado en su producción de metano.

¿Cuáles son los Gases de Efecto Invernadero?

Todos aquellos que están presente en la atmósfera terrestre y que son capaces de absorber la radiación térmica emitida por la superficie del planeta. Mediante este proceso son también capaces de aumentar la temperatura de la misma.
Los GEI emanados desde la ganadería, son principalmente el metano (CH4) y el óxido nítrico (N2O). Mientras que el principal GEI emanado desde el sector industrial, por medio de la utilización de combustibles fósiles, es el dióxido de carbono (CO2).
A nivel comparativo, es evidente que la producción de alimentos de origen animal, genera muchos más GEI que la producción de alimentos de origen vegetal, tal como se muestra en el siguiente gráfico.
Es evidente que adoptar una dieta a base de vegetales, podría reducir sustancialmente las emanaciones de GEI que actualmente el humano está liberando a la atmósfera. Y los siguientes estudios reafirman esta situación:

1 Berners-Lee (2012) estableció que quienes siguen una dieta ovo-lacto-vegetariana y vegetariana estricta, podrían llegar a reducir un 22 y 26% las emisiones de GEI per cápita respectivamente, en comparación con quienes siguen una dieta promedio del Reino Unido.

2 Eshel & Martin (2009 y 2006), establecieron que llevar una dieta vegetariana estricta, podría reducir hasta en un 33% las emisiones de GEI per capita, en comparación con quienes siguen una dieta promedio de Estados Unidos.

Reaparición de enfermedades que se creían controladas

La abusiva utilización de antibióticos en los procesos de crianza de ganado, son la principal causa de reaparición de enfermedades que atacan a los humanos y que se creían controladas, tal como la neumonía, tuberculosis y gonorrea (Zaman, 2017).
El 90% de esos antibióticos aplicados en los animales de ganadería, son excretados en la orina y heces que luego serán utilizadas como fertilizante, permitiendo así que los antibióticos se esparzan por los campos de cultivo y percolen también a las napas subterráneas (Lee Ventola, 2015).
Con esa tan alta dispersión de antibióticos por todas partes, el número de bacterias expuesta a estas sustancias en todo el mundo, es muy alta; y mientras más alta sea la exposición de bacterias a los antibióticos, más alta es la posibilidad que alguna de ellas se vuelva “resistente” a este fármaco. Sí una sola de ellas se hace resistente a los antibióticos y logra reproducirse, estamos en presencia de una “nueva cepa bacteriana”, que no muere con la aplicación del antibiótico, con lo cual, se nos hace imposible controlar la enfermedad que genere en nuestro organismo (Lee Ventola, 2015); esto es lo que ha ocurrido últimamente con microorganismos como E. coli y salmonela, por ejemplo.
El 80% de los antibióticos vendidos en USA, aplican en el ganado y no en humanos (Lee Ventola, 2015). Lamentablemente, no existen muchos estudios que nos muestren cuánto es el porcentaje de antibióticos que se destina al ganado versus el que se destina a humanos, a escala mundial. Sin embargo, considerando que la utilización de antibióticos en el ganado, es necesaria para combatir infecciones que podrían llegar a los humanos por medio del consumo de carnes, huevos y lácteos infectados; y considerando además que los animales de ganado son en torno a 10 veces más que los seres humanos en el planeta; entonces, es evidente que se producen muchos más antibióticos para la aplicación en el ganado que para la aplicación en los humanos.
En la ganadería, los antibióticos son usados para promover el crecimiento del ganado y para prevenir infecciones bacterianas (Lee Ventola, 2015), por lo cual es imposible que se dejen de utilizar por el momento, a no ser que hagamos cambios en nuestro estilo de alimentación.

5. Conclusiones

Desde el punto de vista de la sustentabilidad, es necesario reducir, e idealmente eliminar el consumo de productos derivados de animales, por el bien de nuestros propios recursos naturales.
Las evidencias científicas, claramente demuestra que la ganadería es, por lejos, la actividad económica que más recursos naturales consume año a año, jugando un rol protagónico en el avance de la deforestación, desperdicio de agua, extinción de especies, emanación de gases de efecto invernadero y reaparición de enfermedades que se creían controladas a nivel humano.
Ninguna otra actividad económica destruye de recursos naturales a escalas tan altas. Es por este motivo que debemos considerarla como una de las principales amenazas para nuestra sustentabilidad en este planeta.
En este escenario, es conveniente optar por un régimen alimenticio que excluya carnes, huevos y lácteos. De esta manera, a medida que se vaya sumando gente a esta tendencia, la industria ganadera irá perdiendo fuerza paulatinamente, hasta que el número de clientes que compre sus productos, sea sustancialmente menor al actual, y se vea forzada a cerrar sus puertas.
Mientras más rápido aumente el número de personas que se sume a esta tendencia, más rápido ocurrirá este cambio, y mientras más rápido ocurra este cambio, mejor para nuestros recursos naturales y nuestra sustentabilidad.

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